Es viernes en la Zapata.

 




Con el regreso a clases, me vi obligado a dejar el bus en el que venía ya que el centro estaba bloqueado. De nuevo tarde, y con un cielo nublado a nada de llover a cántaros, justo lo que necesitaba. Pasé por las papelerías llenas de gente quejandose de como los útiles están carísimos este año. Por su culpa yo llegaría tarde y por culpa de alguien más quizá alguna familia se debatiría entre una lista de útiles completa y una comida decente. Más temprano en la mañana recibí un correo de Santander, te ofrecían meses sin interes en compras mayores a 2,000 en papelerías participantes. Las últimas veces que los vi dando meses sin interes fue en la pandemia y en el huracan de acapulco si tu código postal registrado era de ahí. Quizá ellos entiendan que después de un buen periodo, hay un chance de que entremos en crisis. 


Pase por enfrente de la Prepa Zapata y en el mismo balcon donde se colgó una lona por los 43 desparecidos hace 11 años estaba recargada una chava viendo a la gente pasar. Ese mismo balcon era el salón de humanidades, donde hace 8 años un Leo más joven se recargaría tranquilo y satisfecho con su decisión de haber elegido humanidades, de haber elegido Historia del Arte y Epistemología, antes de las Ciencias exactas y el Cálculo Diferencial. En ese mismo salón estudiabamos mi primer novio y yo, y los viernes salíamos temprano. La vida siempre fue buena. 


Como en toda prepa había mucho drama, y probablemente mi cabeza estaba dentro de la prepa, pero no en lo que pasaba afuera. Era viernes en la Zapata y los chicos cool estaban sentados en Zaranda tirando la ceniza de su cigarro en el cenicero que los meseros ya ni se molestaban en quitar de la mesa. Otros estarían en nexus o en cualquier lugar que tuviera pulque, regresarían hasta atrás a la prepa porque para ellos es mejor que un maestro los cache así antes que sus padres. Sus amigos con pareja estarían en los laboratorios donde ya no había nadie después de las 5 o en el Santa Clara que está cerca y es lo único que uno puede pagar a esa edad. Quizá algunos otros estarían en el cine o en las terrazas del McDonalds. 


Las posibilidades en un viernes así eran infinitas. Y no había porque ver más allá que ese mismo día. No había presión porque ya uno está grandecito no debería estar viviendo en casa de sus padres. Las salidas de los fines no eran financiadas por uno. Sí, la uni estaba cerca , pero nadie era consciente del peso de la elección de su carrera. Con librar los parciales y pasar el extraordinario si no te había ido tan bien era suficiente. 


Ese día nadie iba tarde, solo yo. Ese día más de un padre o madre se tronaría los dedos al entregar su dinero en caja por unas plumas y libretas que se perderían, sin la certeza que sus hijos la aprovecharían. Ese día, muy lejos en un festival de Alemania, habría un apuñalamiento dejando a tres muertos y varios heridos. Ese día más de 50 trasnacionales expresarían su preocupación ante el riesgo de una reforma judicial en este país. A la par Ken Salazar diría que busca un dialogo honesto acerca de esa Reforma, eso levantaría una tensión que terminaría en una pausa a nuestras relaciones con USA. Ese día Robert F. Kennedy suspendería su campaña y se sumaría a la de Trump, haciendolo más fuerte. 


Ese día era viernes en la Zapata y nada de eso importaba. 






Comentarios

Entradas populares