La Boda Roja - A Song of Ice & Fire en Zuntra Pop Club





No fue el despertador, sino el calor del cuarto lo que me despertó esta mañana. De todas formas, el despertador no hubiera sonado. Era domingo y mi celular no tenía batería. Eran la 1 de la tarde y la noche anterior había salido hasta tarde, Zuntra, como siempre. Pero ahora lo mejor del sol se había ido y yo tenía que apresurar el laundry que no había hecho en toda la semana. La playera nueva que había comprado no olía a mi sudor, pero apestaba a cigarro, y aunque no me guste lavar la ropa nueva para alargar su vida, tengo que hacerlo. No puedes llevarla así.


El ritual es sencillo: tallar las manchas y a la lavadora. Y al hacerlo, te empiezas a acordar. La mancha de salsa verde del huevo con jamón que desayunaste el miércoles, la de ketchup cuando hiciste las hamburguesas, la de salsa de tomate que te salpicó mientras te servías la pasta. La más fácil de quitar fue la del jugo de esa ciruela jugosa. Pero a veces batallas más para quitar algunas, y al ver los calcetines favoritos que te estiró tu ex, te das cuenta de que las manchas no son lo único que te amuela la ropa. Y no importa cuánto te gustaban esos calcetines, ya no hay forma de arreglarlos y tienes que tirarlos.


Me pregunto si yo le habré arruinado alguna prenda, y no sé si la pregunta venga de algún tipo de sed de venganza. O quizá es mi poder de llevar todo más lejos, que es lo que hace este blog entretenido. Como sea, tengo que comprar calcetas nuevas en vez de problemas.


Ayer quizá compré alguno, metiéndole el codo a un chico de la escena gay poblana; su amiga, “la más”, me empujó de vuelta. Una drag famosilla que me ve como mueble, aunque sabe quién soy. Quizá no lo hace, pero este blog es mi espacio libre y ya se puso bueno el chisme. Todo se remonta a este chico, quien tuvo “beef” con mi mejor amigo hace tiempo. Sus palabras fueron: “la basura va con la basura”. El tipo de gay que trae mala vibra. Pero, al mismo tiempo, el mismo que se las ingenia para ser sociable, conocer gente y para que una drag salte por él. Honestamente, respect.


Siempre he pensado a la escena gay en Puebla como a las familias de Game of Thrones. Los Stark, los Lannister, y los del norte. En este caso no sé quién sea la Khaleesi ni si las drags sean los dragones, solo sé que uno de los amigos con quien iba anoche también traía cierto beef con este chico y su novio. Y que, de alguna manera, los tres que la forzamos ayer en Zuntra sentimos que la noche podía terminar en golpes, taconazos, o ve tú a saber qué.


Claro que después del empujón me dieron ganas de responder, eso es humano. Pero al final, venganza. Enciendo la lavadora con una sonrisa porque ya todo lo que necesitaba tallarse, se talló. Y porque el amigo con el que iba anoche no siempre fue mi amigo. Y no es que nos hayamos vuelto amigos, sino que he comprendido que nos agradamos, y hemos salido bastante, y eso basta.


Corro a la laptop porque al abrir Instagram me doy cuenta de que mi ex está en la ciudad con su nuevo novio, el mismo que sucede ser cercano a la misma dragona de la Khaleesi con la que casi me voy a duelo anoche. Tengo tantos pensamientos y este blog siempre ha sido un gran lugar para desahogarme. Como ya dije antes: mi espacio.


Quizá fue mi mente, pero me imaginé a la dragona, a mi ex y a su novio riéndose de mí. Con mi ex contándoles todos mis puntos débiles, las cosas que me duelen y donde me siento más patético. Cosas que le conté cuando confiaba en él. De alguna manera, su actual novio intentó tener ondas con el ex de mi mejor amigo. Y no sé si soy muy corriente escribiendo todo esto, o si es inspiración, pero bueno… el chiste es que el nuevo novio no está en mi lista de gente favorita. He estado viendo Batman desde hace ya semanas, una película que toca el tema de la venganza, pero también de la justicia.


¿Pero hasta cuándo la justicia se hace venganza, o toda venganza es justicia?


Como ya dije antes, la escena gay en Puebla parece un episodio de Game of Thrones, y al final la gente nunca se va a dar el tiempo de conocerte. Se irán con lo que han oído de ti. O con las alianzas y los enemigos de la familia a la que pertenecen. Al final, el trono es tu reputación, tu rating de aceptación, y hasta tu físico. El chiste… no sé.


Después del empujón de la dragona, me veo empezando el duelo, arrancando pelucas y jalando perforaciones por mí, por mi mejor amigo, y por cualquier beef que traiga con este chico con el que he salido más. La dragona sale al rescate con su ejército de cadeneros y RP, los esquivo como ya lo he hecho antes, me subo al tubo y con una butterfly extension me echo a cinco cadeneros. Y cuando los strippers vienen por mí, salto del tubo al candelabro y saco mi arco y disparo. Y puedo contra todos, porque ellos saben que me pusieron el cuerno, porque saben lo de mi mejor amigo, porque no quepo en la escena gay poblana y no puedo con la ansiedad. LA BODA ROJA.


Pero al final eso no pasa. Terminamos en el puesto de jochos de Zuntra, hacemos amigas nuevas, unas heteras de CDMX celebrando a una de sus amigas que se les va a Alemania. Nos cuentan que cuando queramos vayamos a CDMX. Me recuerdan que hay vida más allá de los siete reinos.


Y vemos a la Khaleesi salir, sin trenzas y sin dragona, y nos invita a seguirla a Dua. Quizá exageré todo mi pensamiento anoche, o quizá es el tipo de persona que ya se acostumbró a salir con gente que no le agrada. Quizá también tiene hambre de aceptación y se hizo una película en el cerebro, como yo. Como sea, eso no va a pasar. Le agradecemos y negamos la salida.


Al final, la noche fue increíble. Tengo una tote nueva de una despedida de soltera, e hicimos promesas de considerar Zuntra como un spot de nuestras despedidas de soltera. Hicieron un tributo a Mentiras y ya tuve la fortuna de ver la serie, el musical, y ahora el tributo en Zuntra, que tengo que decirlo, es como mi casa y fue donde fui muy feliz en la uni, y soy feliz ahí ahora cada que puedo ir.


No me gusta sentirme así en un espacio que es “all about acceptance”. Pero al final no es el lugar, es la gente. Y yo he sido muy afortunado. He sido afortunado de ver las tres variantes de Mentiras con las personas que más quiero: mis amigos.


Pienso en la justicia y la venganza de nuevo, y hay veces que no es necesario hacer justicia con mano propia. Lo mejor es estar en paz y confiar. Hubo un momento en mi vida que veía la paz como algo aburrido, y hoy la agradezco.


Solo sé que estoy agradecido de estar con la gente correcta. Estoy agradecido de haber conocido a alguien nuevo que vale la pena, y de poder explorar hacia dónde va. Estoy feliz porque me va bien y porque el día está bonito. Al final, solo necesito la aprobación y el amor de la gente que me importa.


Ese fue el sonido de la lavadora. Disfruto mi ropa limpia y acepto que es parte del ciclo que se ensucie y lavarla de nuevo.





















Comentarios

Entradas populares