San Judas, el Santo Patrono de las Causas Perdidas.
Cuando mi mamá puso el desayuno sobre la mesa la noté rara. Como los últimos días me había alimentado a base de Tacos y Tlayoyos, le dije que en vez de tamales me haría una avena. Es uno de esos días cuando despiertas pesado y mi decisión no tenía nada que ver con su repentino estado cabizbajo. De la nada me pregunta si yo creo que adornar la casa para Halloween o Día de Muertos es adorar al diablo y a la muerte, le digo que no, en Navidad no adoramos a Santa Claus por más que esté en la decoración de la casa. Me contó que su hermana le había mandado una de esas cadenas donde decía que celebrar Halloween era basicamente adorar al diablo. Me dio mucha ternura su malestar, pues su cumpleaños es en estas fechas y ella siempre anda adornando. Yo sê que estas fechas a ella le emocionan. Le dije que terminando el desayuno le ayudaba a adornar y que le mandara unas fotos a su hermana, nomas para que se le quite. Le doy un sorbo al café y casi se me sale de la boca comentar que es tan bueno como el de Cuetzalan, aunque distinto. Me detuve antes de hablar porque no iba a tirarle el ánimo que me costó media hora subirle.
Lo que pasa con el café de Cuetzalan es que es ácido en vez de amargo, como el de Chiapas, pero con el frío que hace en Cuetzalan el café se disfruta bastante. Cuando llegamos quise decir en voz alta qué hacemos aquí, porque la verdad no hay mucho aunque es muy bonito. Mis amigas de chile también lucían escepticas. Terminamos ahí por Brenda, quien es de EdoMex y quería ir a Puebla, pero no a Cholula o a Atlixco o a la capital. Y pues ya ahí solo quedó encontrar el hotel, que no era muy bonito, pero el restaurante era el mejor. La sopa azteca que me pedí me levantó muchísimo y al parecer todos estabamos felices con nuestros platos. De ahí salimos y había un desfile de muertos hecho por la universidad local, con dos ambiciosos globos de Cantoya. El primero se fue hacia la multitud y terminó quemándose en el aire, mi México Mágico pensé. El segundo fue exitoso y me lleno de alegría. Abajo del maquillaje podía ver estudiantes contentos, quizá con mil problemas pero gritando beso de tres con sus amigos, como yo en algun momento de la carrera.
Cuando la noche cayó uno de esos guías que te encuentras en el centro nos bajó el precio del tour. Haríamos Pata de perro, una cascada y grutas con 30% de descuento aparte nos daría un tour en la noche de leyendas. Nos contó de como se fundó Cuetzalan, la importancia del café en este pueblo y nos llevó al panteon a contarnos leyendas de chaneques que era muy sonado en la región, como estos se adueñaban de las almas de los niños, robaban ropa infantil en las noches y como trenzaban a las madres dormidas nomas para hacerles la travesura y volverlas locas.Y lo relacionaba todo con los caballos que un día me contó mi abuela de Chiapas amanecían trenzados sin explicación, claro que eran los chaneques. Enfrente del panteón la Iglesia de los Jarritos llegó un grupo de musicos viejos con instrumentos más sencillos que los de un mariachi, una guitarra, un acordeon, un pandero y una armonica para cantarle las mañanitas a San Judas. El canto no era una voz firme, aunque fueran mañanitas sonaba triste y ese canto apagado me hizo entender de todo lo que implica nacer en un lugar tan alejado.
El tour fue una hora de hiking para llegar a la pata de perro, que es como un charco encima de un lago y es el paraíso. Pensé en que ese tipo de actividades deberían de ser más accesibles para todos, en el sentido en que se cree que subir cerros es solo para marihuanos, pero al final ese tipo de turismo beneficiaría a todos. Jamás había nadado en un agua tan fría sin que me importara aunque no me pude quitar el frío en dos horas me mantuvo distraído del estres de los últimos días. Le caímos bien al chico que dio el tour y nos invitó a la mayordomia de San Judas. Al llegar la casa era muy pobre, el techo de lamina y paredes de madera. Niños descalzos y perros que yo no sabía si eran de la casa o callejeros en el comedor. Nunca había comido yo un buen mole y nunca me había sentido tan bien recibido por completos extraños. Nos dieron agua ardiente y parte del baile era una pelea entre los reyes y un santo, al final eran niños peleándose sin explicación. El chico que nos dio el tour traía tatuajes de la muerte, él la adoraba y en cambio ella le avisaba de lo que podía pasar en sueños. Él se soño encerrado un día y fue hace un mes que lo metieron a la carcel por alteramiento al orden o algo así. La verdad eso me dio miedo, pero se me quitó porque todos habían sido muy amables con nosotros. Del otro lado había unos viejitos que parecían los de Sueño en Otro Idioma vestidos de blanco, me pregunte acerca de sus vidas e intuí que todos los respetaban y con ese temple quien no lo haría.
Nuestro guía hablaba Nahuatl y como siempre que aprendes otro idioma, le pedimos que nos enseñara a decir unas malas palabras. El nos dijo que no hay, el Nahuatl es un idioma de respeto entonces no tenemos. Adornando mi casa me di cuenta que quizá no he agradecido lo suficiente por ella y que soy muy afortunado, mientras yo todavía estoy definiendo mi propio concepto de éxito, quizá el concepto de alguien más de éxito es vivir como yo ahora vivo. Al menos voy logrando la definición de éxito que tenía el Leo de 15 años. En la noche veo una película romantica que me hace llorar todo lo que no he llorado y acto seguido Puc me llama con mil sentires y con espacio para los míos, me sorprende como no estoy hablando con el mismo Puc de octubre del año pasado y al mismo tiempo el no está hablando con el mismo Leo. Me dice que haga una rutina en vez de estar rascandome los huevos. Bajita la mano he pasado más de un mes sin hacer mucho y eso tiene que cambiar. Mi papá me envía una foto de una ofrenda y es la primera vez que veo la foto de mi abuelita Carmen en una, aunque no eramos muy cercanos me puse muy sensible y me descubrí poniendo otras caras queridas en esa misma ofrenda y me puse a llorar más. Jaz de la nada me mandó un mensaje para ver como estaba, como si supiera todo lo que traía en la mente, ya estaba muy cansado para hablar y acordé mandarle mensaje mañana. De noche me puse a agradecer todo y a pensar en toda la gente a la que quiero, le di gracias a cada una, hasta que el cerebro se apagó y me trajo a la mañana, despertando y abriendo la laptop antes de que el despertador sonara.
















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