Pensamientos de domingo por la noche.

 Cursor en la barra de URL, doy click y voy a mi gmail. Me quede sin espacio de almacenamiento y google va a empezar a cobrarme en caso de que quiera conservar las fotos de mi adolescencia, los memes y las promociones que envía Chedraui. En la bandeja hay de todo menos lo que quiero encontrar, entro de todas formas. Me voy a twitter para pasar el rato, de twitter nunca tengo expectativas, recuerdo que quería escribir aquí y vengo aquí.

    Empecé a ver Chicas Buenas en Netflix, tres amas de casa que están en situaciones difíciles y deciden robar un supermercado y como todo en la vida, una cosa lleva a otra y ahora se ven relacionadas con una pandilla que lava dinero. Pienso en Camila, una vieja amiga a la que arrestaron a inicios de año, igual ya éramos muy distantes. Según la nota Camila fue arrestada por robo de autos, no a mano armada, pero pagando con cheques sin fondos por ellos en Nuevo León y revendiéndolos en Puebla. No la culpo.

     Esta semana mientras iba a correr vi una Jeep Grand Cherokee verde como del  2000 llena de cerveza. Tenía tanta que incluso los asientos delanteros tenían cerveza, eran cajas de caguamas y paquetes de lata.  Estuvo toda semana abandonada cerca de mi casa y pues entre la serie que empecé a ver y mis ideas locas, pensé en que estaría chistoso abrirla , vender la cerveza en fin de semana o incluso iniciar mi negocio clandestino de miches. Mientras corría me divertía con la idea, incluso ponía música de gangster. Hasta el jueves que me lleve un susto al ver que había una minivan blanca Chrysler igual como de los 2000´s junto a la Jeep también repleta de cerveza. Esa cerveza ya debería estar echada a perder, ¿por qué dejarla tanto tiempo en una camioneta? Ese día solo una noticia me distrajo de mis muchas teorías acerca de esas camionetas sospechosas. 

      Eran las noticias de las 10, una llamada al 911 de un migrante pidiendo auxilio. "No podemos respirar, somos 80" con un montón de voces pidiendo ayuda al fondo. La operadora sin palabras, pidiendo direcciones más por protocolo que por razonamiento. "No sabemos, cerca de una carretera, se escuchan los carros", la noticia decía que estaban atrapados en una pipa, a nada de asfixiarse.  Esta chica y yo tenemos el mismo trabajo, contestamos el teléfono. A diferencia de que yo rento carros y atiendo problemas generales: "no estaré ahí a las 11", "no tienen el auto que quería, quiero un reembolso", "no voy a pagar extra por devolver después este auto, no es mi culpa que haya una tormenta de nieve, quiero hablar con tu supervisor". Aún así me estreso. Pero no puedo evitar pornerme en el lugar de esta chica: "Ayuda alguien entro a mi casa", "Tiene un cuchillo y quiere matarme", "El cuerpo está tirado y tiene el rostro desfigurado". 

       Pienso en los 80 migrantes, vi una nota donde creen que encontraron la pipa, pero vacía. Ahí hay 80 personas con anhelo de una vida mejor, no puedo decir que gente buena, pero gente con propósitos, con familias y con sueños. Arriesgando todo para lograrlo, porque nacieron en el lugar equivocado con las oportunidades limitadas. Siguen sin encontrarlos. En la serie todo va bien, las chicas lavan dinero, tienen vidas emocionantes y buena música de fondo e incluso la muerte no es un problema ya van como dos personajes que reviven. De vuelta a la vida real no sé qué esté haciendo Camila en este momento, pero mi hermana me dijo que cree que ya no sale. Camila siempre la armó, espero que esta no sea la excepción. Así como aparecieron las camionetas, desaparecieron y con ellas mis ideas de un Chamochelas 2da sucursal. Hoy que pase no dejaron rastro ni de aceite para ser camionetas tan viejas. 

    Reviso de nuevo mi bandeja y nada nuevo, pienso que esa es mi realidad. La de las buenas tardes y los saludos cordiales en los correos, más por cortesía que porque en verdad lo sienta. Sonreír cuando deciden rentar conmigo, porque aunque no me vean, me da miedo que mi voz se escuche apática. Los curriculums que sigo enviando y tratar de encontrar paz en lo estático, porque encuentro más paz en lo dinámico. Para mi no hay decisiones finales, buscar donde dejar la camioneta llena de cerveza una semana sin que nos cobren o nos la roben, una condena de no sé cuantos años en una cárcel de monterrey o una historia de migración  desgarradora que termina con 80 personas más muriéndose en una misma pipa de agua en un país distinto a la tierra que me vio nacer. Para mi solo queda seguir enviando esos correos, contestar esas llamadas y a esta hora de la noche dos opciones: Crear una cuenta nueva de google donde pueda tener otros 15 GB o empezar a borrar los archivos innecesarios de la actual. 


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