El acto, la verdad y todo lo que está en medio, en los tiempos de las redes sociales.
No hay nada puro en nuestra manera de hacer cosas. Y es que no encuentro un solo hecho que sea causa y efecto del mismo. Me refiero a que toda acción es causa y efecto de algo más: cumples 18 porque ya cumpliste 17, estás satisfecho porque ya comiste, pagas el estacionamiento porque metiste tu auto y lo metiste para que no te lo roben. Todo eso hace ruido en mi cabeza porque terminan siendo muchas líneas, muchos hechos conectados en líneas de vida y estas líneas de vida se conectan simultáneamente y al final desde lo más íntimo hasta nuestras relaciones acaban siendo producto de una infinidad de acciones y estos productos producirán más hechos.
Al final todo está tan atrofiado que solemos decir que lo único puro es la verdad sin recordar que la verdad es producto de todos estos actos impuros. Y en el acto de la verdad solemos poner filtros, filtros de heroísmo, de tristeza, de catástrofe, de demencia, de alegría o de compasión. Aún así la gente no para de enredar o incluso atar sus propias líneas de vida. Es parte de ser humanos, las acciones, los hechos, la catástrofe, la verdad, las relaciones y más acciones y algunas desgracias. De eso se trata estar vivo.
Solemos ser tan egoístas al creer que la vida es nuestra por el simple hecho de estar vivos, olvidamos que la vida siempre se comparte aunque cada uno esté vivo y la viva diferente. Como consecuencia y premisa termina habiendo cultura, religión, política, ciencia, arte y sociedad. Éstas se divulgan y rebotan entre las líneas de vida y duran, desaparecen o evolucionan.
Cuando algo se divulga es casi inevitable no ponerle filtros, filtros de inconformidad, hostilidad, contracultura, exagerado optimismo, conformidad o de ridícula indiferencia. Y al final hay varias versiones de cada hecho la tuya, la suya, la nuestra, la vuestra, la divina, la mundana, la mía y la verdad. Y llegar a la verdad es imposible, no hay manera pulcra de tenerla.
En este punto del ensayo es cuando verdad y poder se conectan y es que la persona que tenga el poder siempre tendrá la verdad, siempre tendrá la razón y la tiene porque tiene poder aunque no tenga más que mentiras o hechos distorsionados. Y nuestras líneas de vida están tan conectadas que nadie se salva de las relaciones de poder. Sabiendo esto es normal que cualquiera no tenga motivos para confiar, para creer e incluso es normal que cualquiera tenga miedo de actuar.
El periodismo es chistoso, periodismo es investigar y divulgar. Hay veces en que la verdad se debe proteger, puede que sea nuestra única salvación o nuestro fin. Una verdad puede destruir a alguien más y aunque sea pura puede ser fatal. Eso no le importa al periodismo, como quiera es una actividad económica y hay fines de por medio y cada hecho tiene un fin de por medio. Con todo este ensayo me refiero a que el poder es siempre verdad, pero que la verdad no siempre es poder. Siempre hay una intención en cada nota Aquí es cuando entra el criterio, aunque el criterio sea también impuro y hasta distorsionado es parte de lo más íntimo de nuestro ser, nuestro querer, nuestra infancia, nuestros valores, lo que amamos y odiamos. Y es sólo cuando vemos lo verdadero, lo verdadero en nosotros y en los demás y en los sucesos, es sólo y nada más ahí cuando tenemos buen criterio. La verdad debería ser siempre un acto de nobleza o al menos de cortesía, sin embargo termina siendo un acto de lucro e intereses. Sólo lo morboso vende y de tanta causa efecto y con el avance del tiempo hoy hay redes sociales. Y ahora todos divulgan, comparten, reaccionan, piensan y existen a través de redes y la verdad tiene más vertientes y el criterio está más arruinado.
Todos se desenvuelven de distinta manera y se le ponen más filtros a las verdades, maquillas una comida que no disfrutaste, o la ropa que no te terminó gustando y todos dan por hecho que algo es verdadero sólo porque se comparte. Hay una intrínseca necesidad de convertir nuestra persona en un personaje, un personaje que disfruta, vive y consume. Las figuras públicas utilizan las redes sociales como herramienta, no con fines de entretenimiento, sus perfiles alimentan su imagen, los hacen más alcanzables, hermosos, completos y humanos. Estas mismas figuras tienen ideales políticos, religiosos o marcas patrocinadoras, a través de las redes nos muestran lo hermoso de su ideología o de sus marcas. Los seguidores caen, consumen y se adoctrinan.
Apuesto a que hay estadounidenses que no cuestionan jamás un tweet de Donald Trump, así este diga un montón de disparates lo creerán por su estatus y su rango político. La gente comprará iPhones porque sus íconos tienen uno y porque sus iguales también. Lo falso y lo real empieza a aparecer en nuestro timeline y casi ciegamente adoptamos todo como verdadero, al final que somos más que testigos digitales y consumidores dóciles, obedientes y sumisos.
Cualquier persona que vaya por ahí ignorando esto corre el riesgo de quedar como ignorante, pues se pondrá a compartir noticias falsas o cosas sin sentido. La falta de criterio llega a ser un riesgo inminente en esta época, todos tienen una opinión y la oportunidad de plasmarla, entonces lo hacen. Los que deciden apartarse de estos medios simplemente no son tomados en cuenta, entonces todos debemos entrar en este juego mediático y en esta guerra de poderes, opiniones, marcas e ideales. Si antes era difícil mantener un criterio ahora lo es más.
Uno debe buscar la manera de adaptarse y utilizar las redes sociales como herramienta a beneficio social e incluso propio. Uno debe seleccionar cuidadosamente el contenido que va a subir y debe ser aún más meticuloso a la hora de seleccionar el contenido que va a consumir. Es distinto ser usuario a ser víctima o victimario.
Para concluir este ensayo quiero recalcar que un buen criterio y lo verdadero van de la mano. A esta altura de la historia, aunque se crea que están en su auge, la ciencia y la verdad están en crisis. Con tantos intereses egoístas y distintos fines cada suceso toma muchos filtros y la intención siempre es más difícil de identificar. Con la pasada clase el profesor nos invitó a reflexionar acerca de todo esto y yo decidí llevarlo un poco más allá.
Al final todo está tan atrofiado que solemos decir que lo único puro es la verdad sin recordar que la verdad es producto de todos estos actos impuros. Y en el acto de la verdad solemos poner filtros, filtros de heroísmo, de tristeza, de catástrofe, de demencia, de alegría o de compasión. Aún así la gente no para de enredar o incluso atar sus propias líneas de vida. Es parte de ser humanos, las acciones, los hechos, la catástrofe, la verdad, las relaciones y más acciones y algunas desgracias. De eso se trata estar vivo.
Solemos ser tan egoístas al creer que la vida es nuestra por el simple hecho de estar vivos, olvidamos que la vida siempre se comparte aunque cada uno esté vivo y la viva diferente. Como consecuencia y premisa termina habiendo cultura, religión, política, ciencia, arte y sociedad. Éstas se divulgan y rebotan entre las líneas de vida y duran, desaparecen o evolucionan.
Cuando algo se divulga es casi inevitable no ponerle filtros, filtros de inconformidad, hostilidad, contracultura, exagerado optimismo, conformidad o de ridícula indiferencia. Y al final hay varias versiones de cada hecho la tuya, la suya, la nuestra, la vuestra, la divina, la mundana, la mía y la verdad. Y llegar a la verdad es imposible, no hay manera pulcra de tenerla.
En este punto del ensayo es cuando verdad y poder se conectan y es que la persona que tenga el poder siempre tendrá la verdad, siempre tendrá la razón y la tiene porque tiene poder aunque no tenga más que mentiras o hechos distorsionados. Y nuestras líneas de vida están tan conectadas que nadie se salva de las relaciones de poder. Sabiendo esto es normal que cualquiera no tenga motivos para confiar, para creer e incluso es normal que cualquiera tenga miedo de actuar.
El periodismo es chistoso, periodismo es investigar y divulgar. Hay veces en que la verdad se debe proteger, puede que sea nuestra única salvación o nuestro fin. Una verdad puede destruir a alguien más y aunque sea pura puede ser fatal. Eso no le importa al periodismo, como quiera es una actividad económica y hay fines de por medio y cada hecho tiene un fin de por medio. Con todo este ensayo me refiero a que el poder es siempre verdad, pero que la verdad no siempre es poder. Siempre hay una intención en cada nota Aquí es cuando entra el criterio, aunque el criterio sea también impuro y hasta distorsionado es parte de lo más íntimo de nuestro ser, nuestro querer, nuestra infancia, nuestros valores, lo que amamos y odiamos. Y es sólo cuando vemos lo verdadero, lo verdadero en nosotros y en los demás y en los sucesos, es sólo y nada más ahí cuando tenemos buen criterio. La verdad debería ser siempre un acto de nobleza o al menos de cortesía, sin embargo termina siendo un acto de lucro e intereses. Sólo lo morboso vende y de tanta causa efecto y con el avance del tiempo hoy hay redes sociales. Y ahora todos divulgan, comparten, reaccionan, piensan y existen a través de redes y la verdad tiene más vertientes y el criterio está más arruinado.
Todos se desenvuelven de distinta manera y se le ponen más filtros a las verdades, maquillas una comida que no disfrutaste, o la ropa que no te terminó gustando y todos dan por hecho que algo es verdadero sólo porque se comparte. Hay una intrínseca necesidad de convertir nuestra persona en un personaje, un personaje que disfruta, vive y consume. Las figuras públicas utilizan las redes sociales como herramienta, no con fines de entretenimiento, sus perfiles alimentan su imagen, los hacen más alcanzables, hermosos, completos y humanos. Estas mismas figuras tienen ideales políticos, religiosos o marcas patrocinadoras, a través de las redes nos muestran lo hermoso de su ideología o de sus marcas. Los seguidores caen, consumen y se adoctrinan.
Apuesto a que hay estadounidenses que no cuestionan jamás un tweet de Donald Trump, así este diga un montón de disparates lo creerán por su estatus y su rango político. La gente comprará iPhones porque sus íconos tienen uno y porque sus iguales también. Lo falso y lo real empieza a aparecer en nuestro timeline y casi ciegamente adoptamos todo como verdadero, al final que somos más que testigos digitales y consumidores dóciles, obedientes y sumisos.
Cualquier persona que vaya por ahí ignorando esto corre el riesgo de quedar como ignorante, pues se pondrá a compartir noticias falsas o cosas sin sentido. La falta de criterio llega a ser un riesgo inminente en esta época, todos tienen una opinión y la oportunidad de plasmarla, entonces lo hacen. Los que deciden apartarse de estos medios simplemente no son tomados en cuenta, entonces todos debemos entrar en este juego mediático y en esta guerra de poderes, opiniones, marcas e ideales. Si antes era difícil mantener un criterio ahora lo es más.
Uno debe buscar la manera de adaptarse y utilizar las redes sociales como herramienta a beneficio social e incluso propio. Uno debe seleccionar cuidadosamente el contenido que va a subir y debe ser aún más meticuloso a la hora de seleccionar el contenido que va a consumir. Es distinto ser usuario a ser víctima o victimario.
Para concluir este ensayo quiero recalcar que un buen criterio y lo verdadero van de la mano. A esta altura de la historia, aunque se crea que están en su auge, la ciencia y la verdad están en crisis. Con tantos intereses egoístas y distintos fines cada suceso toma muchos filtros y la intención siempre es más difícil de identificar. Con la pasada clase el profesor nos invitó a reflexionar acerca de todo esto y yo decidí llevarlo un poco más allá.

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